Transcripción

Liderazgo: Poder, Autoridad e Influencia

En las unidades previas decíamos que El liderazgo es la habilidad de lograr que sus subordinados desarrollen sus capacidades, motivándolos para conseguir objetivos en común.

Y para efectos de nuestra adecuada función como directores y gerentes, es importante reconocer que existen tres vertientes del liderazgo.

Tres clases de liderazgo que tienen su fuente en los siguientes factores

  1. Poder

  2. Autoridad

  3. Influencia

La verdad es que si somos un poco más observadores y críticos con nosotros mismos (o con nuestros jefes) nos daremos cuenta de que, la diferencia en cómo se desenvuelven los jefes o gerentes en una organización, está en el tipo de liderazgo que ejercen sobre sus equipos.

Al terminar esta unidad podremos identificar si nuestra conducta a la hora de dirigir personas está más relacionada con el poder, la autoridad o la influencia.

¿Cómo podemos reconocer estas diferencias entonces?

Para esto es necesario comprender en que consiste cada una de estas fuentes de liderazgo organizacional. Y es bueno aclarar que estas tres fuentes tienen su utilidad en determinados casos, dependiendo de la situación o el tipo de organización que dirigimos.

Poder posicional:

Es la capacidad de alguien para obligar o forzar a otros, aunque no estén de acuerdo, a que cumplan su voluntad, aprovechándose de su posición o de la fuerza que le permite su puesto.

Muchos gerentes utilizan su poder, a través de castigos por el no cumplimiento de responsabilidades y metas trazadas.

Contrario a lo que puedas estar pensando, el uso del poder no es “malo”, lo incorrecto es la personalización del poder mismo en el jefe o gerente.

La inapropiada asimilación del poder de su puesto les nubla su forma de ver las cosas y se llenan la boca diciendo que son grandes líderes y que, ¡en su empresa se les respeta!… cuando en realidad sus colaboradores cumplen con sus tareas, más por temor que por involucramiento, convicción o entusiasmo.

¡Recuerden, eso no es respeto… es miedo!

Y con miedo la gente solo hace lo que el jefe le pide, nada más. No espere, entusiasmo, desarrollo ni autonomía.

 

Autoridad:

La autoridad por otro lado consiste en conseguir que los colaboradores sigan y ejecuten las órdenes del gerente de manera voluntaria, porque se les ha pedido que lo hagan y especialmente porque creen en la capacidad del gerente. Pero nunca porque se les ha amenazado si no lo hacen. 

Recordemos que la autoridad es la facultad, el derecho que se ha “ganado” una persona para dar órdenes y exigir que sean cumplidas las acciones apropiadas para el logro de los objetivos del equipo.

Y hay tres tipos de autoridad o dicho de otro modo, hay tres maneras de “obtener” autoridad:

  1. Autoridad tipo Formal:  Es cuando la autoridad es otorgada por la organización o ha sido ofrecida por el reconocimiento mismo de los subordinados.
  2. Autoridad tipo Técnica: Esta nace de los conocimientos especializados de quien la posee muchas veces representados por un título académico o una trayectoria profesional reconocida.
  3. Autoridad tipo Personal: Este tipo de autoridad se origina por la integridad ética y moral, reconocida por la sociedad en sí o en todo caso por quienes conforman la organización misma.

 

Y finalmente está el liderazgo por

Influencia:

La influencia es la capacidad de cambiar conductas, actitudes y valores en otras personas o equipos de trabajo, y lograr así que sumen su esfuerzo para alcanzar los objetivos en común.

Es la habilidad de conseguir que otros acepten y adopten nuestras ideas gracias al carisma, la empatía, las habilidades de comunicación y las relaciones interpersonales.

¡Interesante verdad!

Comprender bien estas definiciones es determinante para identificar la fuente de nuestras conductas a la hora de dirigir y por lo tanto nos ayudará a reconocer el tipo liderazgo que estamos ejerciendo en nuestra organización.

Les recomiendo que hagan una pausa y retrocedan este video si es necesario para asimilar bien estos conceptos. ¿les parece?… también espero que estén tomando nota, esta sección es muy importante.

 

¡Bien!

Aclarados los términos de Poder, Autoridad e Influencia, ahora podemos identificar y cuidar de no caer en “el lado oscuro” de la vertiente del poder posicional, el cual usado inadecuadamente afectará gravemente nuestro trabajo, los resultados y el clima organizacional.

Es bueno reflexionar que la práctica general del poder es la intimidación, que nubla la conciencia, paraliza la iniciativa y mata la creatividad.

Mientras, por su lado… la práctica de la autoridad es a través del derecho, respeta la libertad y promueve el crecimiento.

Creo que es interesante analizar también que alguien puede tener poder por el hecho de ocupar un alto cargo, de heredar mucho dinero o tener muchos conocidos influyentes, pero esto no vale para ser reconocido como autoridad.

La autoridad tiene que ver con lo que eres como persona, con el carácter, los conocimientos, la trayectoria profesional, la integridad moral y con la influencia que ha ido construyendo sobre las personas.

El ejercer poder no exige inteligencia, destreza o valor, así como no tiene mérito alguno en el proceso de dirigir o gerenciar.

Mientras que, desplegar un nivel de autoridad sobre las personas requiere el desarrollo y aplicación de destrezas adicionales, como la comunicación y la empatía para lograr influencia.

La utilización que algunos gerentes hacen del poder no debe confundirse con el poder en sí mismo. De hecho, en las organizaciones, toda interacción entre sus miembros implica el ejercicio del poder. Pero ¿Qué necesidad tiene el hombre del poder?, se dice que el de impactar a los demás o tener un efecto en la vida de otros.

Sin embargo, de la forma como se emplee es como impactará en los demás ya que, si no se hace de la manera adecuada, el ejercicio del poder suele ser percibido por los otros miembros de la organización como una característica negativa que merma autoridad.

Por ejemplo:

Supongamos que se genera un conflicto en el equipo y todos sus subordinados esperan que usted intervenga y actúe… “esperan que el gerente tome medidas para solucionarlo” ¡pero no lo hace!

Si usted no actúa a la altura del conflicto, será un motivo de pérdida de autoridad en su equipo.

Y si actúa de manera restrictiva y excesivamente rígido se verá como abuso de poder y también acabará perdiendo autoridad.

La verdad… el trabajo de jefe o gerente no es una tarea fácil, por el contrario es extenuante, a veces solitaria y agotadora.

Así que será bueno entonces reflexionar lo siguiente:

  • El poder puede existir, sin la autoridad ni el liderazgo. (especialmente en un sistema NO democrático)
  • La autoridad es la fuerza moral que permite generar liderazgo.
  • El liderazgo sólo se puede ejercer con autoridad, solo el carisma y las habilidades de comunicador no funcionan… desde allí, ayuda a incrementar el poder.

 

Es fácil diferenciar que tipo de líder se pretende ser o ya se es según lo que hemos aprendido hasta ahora.

Pero saber si se está uno desenvolviendo con poder o con autoridad es lo que realmente importa ya que al ejercer un liderazgo solo con poder, no es posible lograr los objetivos adecuadamente, pero si a este le agregamos autoridad entonces tendremos un líder completo, sin necesidad de que a la fuerza disponga de su poder.

Y el buen líder no debe olvidar que la razón de ser de su grupo es mejorar y para ello debe tomar en cuenta las necesidades de los demás. Esto implica que, dentro de una organización, lo que se lidera es a personas, seres con ideas, pensamientos y emociones, lo que debe llevarnos a practicar un liderazgo vinculado totalmente a la influencia y a la autoridad…. y no al poder”.

Nos vemos en la siguiente unidad…. ¡Hasta entonces!